Filósofo, sociólogo y musicólogo alemán,
destacado representante de la llamada "teoría crítica de la sociedad"
nacida en el Institutfür die Sozialforschung (Instituto para la Investigación
Social) de Frankfurt.
En 1924 se graduó en filosofía
en la Universidad de Frankfurt con la tesis Die
Transzendenz des DinglichenundNoematischen in HusserlsPhänomenologie, y en 1931 se doctoró en la misma
universidad con el trabajoKierkegaard. Konstruktion des Aestetischen (1933).
Enseñó filosofía en la Universidad de
Frankfurt hasta que, con la ascensión del nazismo, se vio obligado a emigrar,
primero a París, después a Oxford (Inglaterra) y, finalmente, a Estados Unidos
(New York, Princeton, Berkeley y Los Ángeles). Regresó a Europa en cuanto
terminó la guerra, y en 1950 reanudó sus clases de filosofía y sociología en la
misma Universidad, desempeñando además los cargos de codirector del Instituto
para la Investigación Social de Frankfurt, anexo desde 1952 a la Johann
Wolfgang Goethe Universität de aquella ciudad.
Además de su estimulante amistad con
Siegfried Krakauer y con Walter Benjamin, que influyeron en su obra, en su vida
fue decisivo su encuentro con Max Horkheimer, pensador afín con quien comenzó
una larga y fructuosa colaboración en la revista del Instituto, además de una
provechosa experiencia de reflexión teórica común que culminó principalmente en
la redacción a cuatro manos de la Dialéctica
de la Ilustración (1944).
En el plano
filosófico y sociológico los dos temas principales de la reflexión crítica de
Adorno son, por una parte, la despiadada lucidez frente a las tendencias
predominantes en la realidad moderna y por la otra, la tensión utópica hacia
una dimensión "otra" del presente cosificado y alienado, aunque la
rehúsa y la declara imposible. Como consecuencia de una formación
dialéctico-hegeliana que atesora el magisterio marxista, Adorno confirma la
importancia de la "negación" como instrumento de crítica de la
sociedad.
En la Dialéctica de la Ilustración,
que ofrece una radiografía de la moderna
sociedad de masas obtenida directamente de la estadounidense de la posguerra
inmediata, ya se diseña el horizonte del hombre contemporáneo envilecido por la
"industria cultural", con sus falaces libertades, y por el mito de la
racionalidad científica que se entrelaza con el dominio, y cuya función
liberadora resulta sofocada cada vez por un totalitarismo más o menos
explícito. De aquí su constante polémica con el pensamiento instrumental, con
el culto a la exactitud y con cualquier forma de historicismo progresista.
La función
dialéctico-negativa, inspirada
al principio por el rechazo de lo que es en nombre de lo que todavía no es, apoya también la crítica adorniana de la
cultura y sus intervenciones a propósito de la literatura, recogidas
principalmente en Prismas.
Crítica cultural y social (1955)
y en los cuatro volúmenes de Notas
de literatura (1958 y 1974).
Poco antes de morir, Adorno terminó una Teoría
estética (publicada póstumamente en 1970), en la que reafirmó una vez más
la urgencia, para el arte mismo, del nexo entre crítica y utopía. El arte sólo puede justificarse como
recuerdo de los sufrimientos que se han acumulado en el transcurso de la
historia, los cuales exigen un rescate de la vida "ofendida" y un
acto de reparación respecto a ella, en virtud de un futuro cualitativamente
diferente.
Si bien el particular tipo de análisis
que ha adoptado el pensador alemán no facilita una distinción clara de los
campos que estudia, algunas de sus obras se incluyen con todo derecho en el
campo específico de los estudios sociológicos. Durante su exilio en Estados
Unidos, Adorno colaboró con Frenkel-Brunswik, Levinson y Sanford en la
investigación fundamental sobre la psicología del antisemitismo La personalidad autoritaria (1950).
En esta obra la contribución de Adorno
se despliega, no sólo en una sección dedicada al material de la entrevista,
sino también en la conocidísima elaboración de las escalas de medida de las
tendencias fascistoides potencialmente presentes incluso entre los miembros de
sociedades democráticas como la estadounidense, actitudes ligadas al prejuicio
y a la adhesión a modelos de comportamiento estereotipados y conformistas.
La crítica de la
sociología positivista
(que Adorno identifica casi totalmente con la de Estados Unidos) dejó su sello
en Sociológica (1956), redactada en colaboración con
M. Horkheimer; para Adorno, ésta
sociología pierde de vista la realidad social, lo que priva a esta disciplina
de una orientación racional que esté centrada en las necesidades primarias de
la existencia. En sus SoziologischeSchriften (1972), Adorno insiste en la importancia de aplicar el método dialéctico al
conocimiento de la sociedad contemporánea como el único capaz de escapar a la
imagen petrificada que ésta ofrece de sí misma.
Nota: La información fue seleccionada de un articulo más extenso, si desea leer el artículo completo favor de dirigirse a Biografía de Theodor Adorno. Gracias.
Nota: La información fue seleccionada de un articulo más extenso, si desea leer el artículo completo favor de dirigirse a Biografía de Theodor Adorno. Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Esperamos tus comentarios y sugerencias. Gracias.